« Unidos en la diversidad », y sobre todo, en la adversidad

Parece que la historia vuelve a repetirse, cuando la crisis se cierne sobre Europa se tiende a mirar para el otro lado de aquellos « compatriotas europeos » que más sufren, de hecho, incluso se les culpa a ellos de ese pecado, de ese castigo otrora divino, sólo ellos y nada más que ellos tienen la culpa de sufrir las sacudidas socioeconómicas que padece su ciudadanía. Esta ha sido la historia de Europa, cerrándose, creía yo, el último capítulo de la saga con los Tratados de París y de Roma, momentos históricos con los que Europa fue consciente por primera vez de su existencia como una realidad política y social posible.


Los años pasaron, el progreso y el desarrollo inundaron poco a poco las sociedades de los Estados miembros quienes quisieron ampliar su proyecto a otros hermanos que fueron sumándose poco a poco al latido de Bruselas. Llegaron nuevas lenguas, nuevas perspectivas, nuevos problemas y nuevos retos. Todo ello cohesionado, aunado y gestionado dentro de un mismo objetivo, un sueño, el europeo, al que todos los europeos aspiraban ciegamente superando las crisis o los problemas : crisis de combustibles, catástrofes naturales y nucleares, períodos de desempleo, conflicto de intereses, etc.

JPEG - 138.6 ko

Tampoco podemos dejarnos engañar, Europa sólo ha tenido una voz común en lo que respecta a la defensa de los derechos humanos y sociales, en la necesidad de cooperar más y mejor con aquellos otros ; pero siempre se nos ha achacada la constante policefalia de nuestras instituciones, la ausencia de una voz única y determinante que represente a todo el aparato que supone la Unión Europea.

Todo eso lo conocemos, somos conscientes y queremos mejorarlo, pero los problemas de funcionamiento o de gestión son una cosa y otra son los de voluntad e implicación, y de eso quiero escribir, por eso quiero expresarme, pues no puedo gritar a los cuatro vientos para que llegue a toda Europa que no vamos a ninguna parte si no sabemos mirar más allá de nuestras fronteras, nuestras banderas y nuestros miedos particulares. Los europeos sólo saldremos adelante unidos, como lo están las doce estrellas en nuestra bandera.

En ocasiones tendemos a olvidar por qué estamos como estamos, por qué somos lo que somos y por qué las cosas son ahora así y no de otra manera. ¡Ya basta ! Los griegos, los portugueses o los irlandeses no son más derrochadores, más « vividores » o más vagos y maleantes que los alemanes, los franceses o los polacos - de todo hay en la viña del Señor-, ¡ya basta ! de hacer demagogia barata desde Berlín, París o Londres ; ¡ya basta ! de realzar la imagen de eficiencia, eficacia y competitividad de un Estado frente a otros, ¡ya basta ! de aprovechar la coyuntura de la crisis y el sufrimiento de gran parte de la ciudadanía europea para sacar tajada partidista...

Podría seguir sin parar pero creo que será más efectivo recordar, traer a nuestra memoria que no todos los que ahora gozan de ese brío de austeros y eficientes lo fueron, ni mucho menos lo son ahora de no ser por el resto, pues debemos estar « unidos en la diversidad » y, sobre todo, en la adversidad.

JPEG - 13.3 ko

Cuando la vorágine nacionalista alemana -si, con « c » ya que cualquier nacionalismo suele derivar en el fin de todo orden de convivencia conocido, por ende en la « z » como el abecedario- llegó al poder comenzó toda clase de barbaries con el resto de gentes de Europa, ya hablaran alemán o no, eran objetivo de sus políticas de espacio vital histórico, « aquello que era de ellos ». Todos sabemos en qué desembocó aquella política de exaltación nacionalista... Una guerra mundial aplastante que hundió a Europa en la miseria, la bancarrota y la matanza de civiles de manera indiscriminada, genocidios y violación constante de Derechos.

Alemania, ahora orgullosa y de escudo y espada resplandeciente en oro pulido, fue desgarrada en cuatro porciones, administradas por el Reino Unido, Francia, EEUU y la desaparecida URSS. De estos, los dos primeros sumidos en miseria de producción e industrial, bombardeados e incluso ocupados. Europa se encontraba con una estaca que le crió gangrena en todos sus ríos, manchados de sangre, sus montañas salpicadas de restos y sus urbes decoradas con piedras, polvo y ruinas, además de cadáveres. Sí, vamos a recordar por qué ahora la Unión Europea existe, vamos a recordar.

JPEG - 904 ko

Alemania, quedó finalmente administrada en dos partes, a una la llamaron federal, a otra democrática. Su capital, Berlín, desde donde se mofan ahora muchos políticos sobre la venta de islas griegas como posible vía para llenar las arcas del Tesoro heleno, se encontraba dividida también en dos, la parte gestionada por los aliados y la soviética o comunista. Qué humillación para los alemanes recordar que fueron tutelados por Europa y EEUU para que aprendieran a no hacer las cosas mal, a saber gestionar sus recursos, su economía y su política. Los alemanes, como buenos alumnos, aprendieron la lección -para sí mismos, no para con el resto- y supieron que si querían volver al Concierto de potencias del mundo debían mantener el temple, invertir, aprovechar la mano de obra, las ayudas de Occidente y enterrar para siempre las pretensiones nacionalistas, las exaltaciones de patria, nación o raza. Y así fue.

JPEG - 47.6 ko

En 1990 la RDA entra de forma natural en la CEE. La Alemania federal, reunificada, ha costado y cuesta mucho a la Unión Europea, no nos dejemos engañar, ese trozo de Alemania gestionado por políticos de prácticas totalitarias y soviéticas ha necesitado mucho esfuerzo a los europeos intentar nivelarla al resto de su país. Aún así, existen diferencias aún, pero es algo que avergüenza a Angela Merkl & Co. Ahora parece que Alemania siempre estuvo unida, se nos olvida que fue un país tutelado, segmentado y víctima de su propia mala gestión, derroche e ignorancia.

JPEG - 43.3 ko

Sin Europa, Alemania no sería lo que ahora es. Si en la década de los años 50 y 60 los portugueses, españoles, italianos, griegos y turcos no hubiésemos ido a trabajar a Alemania quizás el dinamismo económico e industrial germano no sería lo que ahora es. Lo mismo para Países Bajos, Bélgica o Francia. ¿Qué pensaban, señores gobernantes de estos países hermanos, que todo beneficio no implica una pérdida ? El libre mercado y la libre circulación de trabajadores posibilitó un desarrollo económico e industrial inimaginable años atrás que no habría sido posible de no ser por compartir espacio común con los países « exportadores » de mano de obra. Ahora, los PIGS -como bien gustan nombrar- muestran serios problemas económicos y monetarios. ¡Un momento ! No nos dejemos engañar, no me valen tópicos sobre los « mediterráneos » o los sureños, señores, que somos trabajadores y si no miren el progreso de su alrededor. Asuman que durante décadas han aprovechado nuestras economías y su debilidad -fruto de regímenes dictatoriales en ocasiones vistos con buenos ojos pos ustedes- que nos aislaban del progreso económico e industrial. La realidad de crisis económica y financiera de los PIGS no se debe en su totalidad a la mala gestión de nuestras Administraciones -que en parte sí- sino a la falta de interés y rigor política, a la falta de ambición europea por parte de todos.

JPEG - 24.2 ko

El problema de Grecia no sólo incumbe a los griegos, sino a todos. Si Grecia cae, caemos todos, no sólo nuestra moneda o nuestra solvencia, sino los pilares fundamentales de la hermandad europea, de la cooperación entre gentes de Europa. No podemos seguir mirando para el lado como ya hicieron nuestros antepasados con los polacos, los checos o los propios alemanes (judíos, homosexuales, discapacitados), no podemos caer en el error. Grecia nos necesita, es el origen de nuestra esencia, incluso de nuestro nombre : Europa. Irlanda, Portugal, España, Italia... Pero ¡ojo ! Sin ellas no sé que será del resto, el todo, el común, la unidad.

La ultraderecha avanza en Europa al igual que el euroescepticismo, el rechazo de los valores europeos en países fundadores como Alemania, Países Bajos, Bélgica o Francia, aquellos que más se han beneficiado de las Comunidades, que más progresaron conjuntamente, ahora endiosados en muchas reuniones de G (6, 7, 8, 20, etc.) se olvidan de su pasado, mísero y de leche en polvo proveniente del Plan Marshall, para adoctrinar, sentenciar y fomentar la división respecto a Europa. Ahora los polacos, los búlgaros o los eslovenos son los culpables de la falta de empleo, los griegos y españoles los responsables de la crisis por sus malas gestiones, los árabes los responsables del terrorismo mundial y Europa, en sí, el obstáculo para progresar, para hacer más dinero por cuenta propia, para no recordar por qué existe, por que, no nos engañemos, no les interesa. Prefieren hipotecar las economías de estos malos alumnos para asegurarse una crítica constante y hacer uso del buenismo.

JPEG - 23.3 ko

La cooperación, la solidaridad, la interdependencia, la ausencia de fronteras, los conceptos de ciudadanía europea, del justicia europea, de políticas comunes, entre otros, ahora son responsables a juicio de muchos líderes europeos de esta situación. No hay que ser pacientes, sino actuar, participar y proponer. Sólo se seguirá apoyando a Grecia si el gobierno heleno cumple con las reformas necesarias (Angela Merkel dixit), pero, ¿qué hacemos entre todos para que ninguno cometa más atropellos ? ¿Acaso se puede permitir que Alemania y Francia sigan vendiendo armamento a Grecia, país que cuenta con un ejército en proporción superior a los países anteriores cuando poseemos acuerdos de ayuda y defensa mutua en caso de conflicto bélico ? ¿Quién le pone el cascabel al gato e impide que Alemania o Francia puedan endeudar ? Todos debemos jugar en el mismo escenario : Europa, por y para Europa, que no es otra cosa que 500 millones de habitantes que queremos vivir en común el progreso y el bienestar del Estado de derecho, en nuestra diversidad y frente a la adversidad.


reagir   Imprimer   envoyer par mail   Auteurs
Espace réactions ()

Auteurs

José María CASTELLANO-MARTINEZ

José María estudia Derecho en la Universidad de Córdoba y es doctorando de Traducción e Interpretación en esa misma institución. El tema de su investigación centra interés en el análisis de la terminología y la traducción multilingüe en la Unión Europea (...)

Site internet : Dadefinspeaking

  Los más leidos Los más comentados
Desde un mes | Desde siempre
Nos tweetean
Facebook

El Coro y Orquesta de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) darán un concierto el próximo 7 de mayo, a las 19:30, en la Basílica Pontificia de San Miguel (C/ San Justo, 4, Metro Latina). Estará dirigido por el compositor y director del Coro y Orquesta de la UAM, Enrique Muñoz. El programa será: Concierto para dos clarinetes de Mendelshonn, con las intervenciones de los solistas de clarinete Alfonso Hidalgo y Carlos Fernández; y el Requiem de Fauré donde intervendrán la soprano Alicia Núñez y el Barítono Fernando Rubio. El concierto estará dedicado a la memoria del bailarín y coreógrafo Ángel Pericet Blanco, recientemente fallecido. Este concierto está dedicado a la memoria del gran bailarín y coreógrafo Ángel Pericet Blanco, gran difusor y representante de la escuela bolera y continuador de la saga familiar representada por su padre, Ángel Pericet Giménez, y su abuelo, Ángel Pericet Carmona. Durante muchos años triunfó tanto en España como en América Latina ya fuera con compañía propia o en la de otros grandes artistas. En 1959 creó su propia compañía de baile junto a sus hermanos Carmelita, Amparo y Eloy. Fue nombrado director adjunto del Ballet Nacional de España en 1983, retirándose de los escenarios en Buenos Aires en 2005. Falleció en la madrugada del 26 al 27 de febrero de 2011 en Madrid.

Concierto en memoria de Ángel Pericet

Política
Economía
Sociedad y medios
Desarrollo sostenible
Asuntos interiores
Asuntos exteriores
Instituciones y Eurosfera
España
UE 28
Otra Europa
Mundo
© Groupe Euros du Village 2010 | Menciones legales | Sitio realizado con SPIP | Realización técnica y diseño : Media Animation & Euros du Village France